12.9.10

Extracto de la publicación del Para estar Informados del Archivo Nacional de la Memoria


EN EL JUICIO A VIDELA Y MENÉNDEZ EN CÓRDOBA
 
Desgarradores testimonios 

  En el juicio oral que se sigue en Córdoba en la causa UP1, que tiene como principales imputados a los dictadores Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 29 acusados por crímenes de lesa humanidad cometidos en esa provincia durante la última dictadura cívico-militar, las declaraciones de los testigos son estremecedoras.

La abogada de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba, María Teresa Sánchez, reconoció a quienes la torturaron durante su cautiverio. En otra jornada declararon Isaac Rudnik y Héctor Fransichetti. También lo hizo Héctor López, ex preso político y testigo Nº 40 de la causa, quien relató que fue secuestrado junto a su mujer.

MARÍA TERESA SÁNCHEZ: "EL GATO GÓMEZ NOS HACÍA GRITAR HEIL HITLER"

La abogada, quien fue secuestrada el 24 de febrero de 1976 cuando un operativo ingresó a su casa en busca de su marido, el sindicalista Víctor Ferraro, reconoció a varios de sus torturadores, y denunció la colaboración de defensores públicos.
Sánchez pudo identificar como parte de la "patota de torturadores" de la D2 a los imputados Miguel Ángel "Gato" Gómez y Calixto Luis "Chato" Flores. "El Gato Gómez nos hacía gritar Heil Hitler", aseguró, y recordó que allí vio a su marido muy golpeado y con una cruz esvástica dibujada en el pecho. De esa dependencia también reconoció a Mirta "Cuca" Antón, quien era parte del personal policial.
Tras cuatro días de torturas, Sánchez fue trasladada a la Unidad Penitenciaria 1, donde quedó en manos de los militares Pedro Mones Ruiz y Gustavo Adolfo Alsina. "Las torturas de Alsina son inolvidables para mí, era uno de los más salvajes", dijo. Durante su cautiverio pasó además unos días en la Maternidad Provincial donde tuvo a su hija, que luego fue entregada a su familia.
La testigo denunció también la complicidad de los defensores oficiales que se acercaron a ella en el tiempo que estuvo detenida. Recordó un encuentro con Luis Molina, quien estuvo a cargo de la Defensoría Oficial de Córdoba hasta fines de mayo de 2008. Cuando estuvo aislada por negarse a una requisa la visitó Molina, quien estaba a cargo de su defensa, acusada de asociación ilícita. "Molina me dijo: 'Vos no querés hablar y encima no te querés sacar la bombachita, así no te vas a ir más'. Yo me encontraba en la celda de castigo porque no me había dejado manosear", confesó.

ISAAK RUDNIK: "PARA LOS MILITARES, EL INSULTO MÁS GRANDE ERA 'RATAS SIONISTAS' O 'RATAS JUDÍAS'"
Isaak Rudnik fue detenido el 20 de agosto de 1975, día en que fue tomada la Jefatura de policía de la localidad de San Martín de la provincia de Buenos Aires, después de repartir volantes en un acto de la organización estudiantil a la que pertenecía.
En su declaración, Rudnik manifestó que el día de su detención, perseguido por la policía, recibió disparos en una de sus piernas que le dejaron heridas, las que sumadas a las torturas que recibió en la cárcel casi le fue amputada. Y aseguró que, aunque le realizaron varias operaciones, aún le quedan secuelas que lo obligan a usar muletas.
Rudnik dijo reconocer a los imputados Enrique Mones Ruiz y Gustavo Alsina, a quienes señaló como los encargados de las guardias "más duras" de la Penitenciaría, y a Miguel Angel Pérez, como quien golpeaba "salvajemente" a los presos.
"Era absolutamente normal que el personal militar nos tratara como 'ratas sionistas' o 'ratas judías', era generalizado para todos, inclusive para compañeros que no tenían ningún parentesco con ese origen. Para ellos éramos todos 'ratas sionistas', 'ratas judías', era como el insulto denigrante."
El testigo contó que cuando fue herido de bala en una de sus piernas durante su detención, fue trasladado al Hospital de Urgencias donde fue intervenido quirúrgicamente y sin el alta médica terminó en la Enfermería de la Cárcel de San Martín, donde compartió su internación con Fermín Rivera, Enrique Asbert y Oscar Antonio "El Pájaro" Rosseti.
"Pude escuchar los últimos minutos de René Moukarzel, que murió en la sala contigua de la Enfermería luego de haber escuchado durante todo el día su quejido, debido a que había sido estaqueado desnudo en el patio de la cárcel y donde durante horas le arrojaron baldazos de agua fría."
Rudnik aseguró que fue testigo de la golpiza que terminó dejando hemipléjico a Pablo Balustra y que estuvo en el momento del traslado masivo a la cárcel de Sierra Chica, en el que decidieron no llevar a Balustra por su mal estado, apareciendo días después asesinado en un fraguado intento de fuga.

HÉCTOR FRANSICHETTI: "DURANTE ESA SEMANA OCURRIERON DOS MUERTES, UNA PRODUCTO DE UNA BALA DE GAS QUE LE PEGÓ EN LA CABEZA A UNO DE LOS DETENIDOS"
Héctor Fransichetti fue detenido y trasladado a la cárcel de encausados donde vivió días de torturas, después del levantamiento policial del 20 de Febrero de 1974 conocido como el "Navarrazo".
Con relación a los imputados, dijo identificar a Enrique Pedro Mones Ruiz, Gustavo Adolfo Alsina, Miguel Ángel Pérez y Carlos Pérez.
En su relato remarcó que "durante una semana, luego de ese episodio, los presos políticos que ya existían en esta cárcel estuvieron expuestos a una cruda represión en el patio de la unidad de la cárcel en donde 500 presos debieron dormir a la intemperie, hacer ejercicios militares y soportar gases lacrimógenos". "Durante esa semana ocurrieron dos muertes, una producto de una bala de gas que le pegó en la cabeza a uno de los detenidos", señaló.
Luego, indicó, fue trasladado a la Cárcel de San Martín conocida en aquel entonces como Unidad Penitenciaria Número N° 1 (UP1).
El testigo también relató que escuchó al cabo Pérez ordenarle a Raúl Augusto Bauducco que se levantara o lo iba a matar, durante una violenta requisa en la que sacaron a todos los presos al patio. Como Bauducco no pudo reaccionar le pegó un tiro en la cara. "El impacto de la sangre fue inmovilizante para nosotros", dijo.
Al referirse al teniente Mones Ruiz, manifestó que desde el primer momento en que entró a los pabellones de los presos políticos les dijo: "A partir de este momento no va a haber más tu tía para nadie, ahora somos nosotros lo que mandamos. No hay más Poder Ejecutivo para nadie, ahora están bajo nuestras botas".
También dijo que pudo ver cuando retiraron del pabellón a José René Moukarzel a través de una rendija en la puerta de su celda, porque en ese momento le tocaba hacer "guardia" para ver si los militares iban a su celda a "bailarlos". Luego, por el relato de otros compañeros, indicó que pudo saber cómo lo habían estaqueado y torturado a Moukarzel produciéndole la muerte.

HÉCTOR LÓPEZ: "ALSINA ERA UN TORTURADOR Y ASESINO EN LA CÁRCEL"

Héctor Jerónimo López fue secuestrado de la casa de su madre el 29 de octubre de 1975, junto a su compañera Liliana Páez, luego fusilada. Tras sufrir tormentos y torturas en distintos centros de detenciones del país durante 12 años, fue liberado el 17 de febrero de 1988, en plena democracia.
López, testigo Nº 40 de la causa, afirmó que los actos de detención ilegal y torturas que sufrió fueron denunciados ante el entonces juez federal, ya fallecido, Adolfo Zamboni Ledesma y el secretario Carlos Otero Álvarez, pero que "se negaban a investigarlas porque eran cómplices de esas prácticas represivas". Recordó que en 1981 fue notificado por el juzgado federal 1, a cargo de Zamboni Ledesma, que había sido condenado a "prisión perpetua" como autor de varios hechos subversivos sobre los que previamente lo habían obligado a firmar en una declaración.
"Mi compañera, Liliana Páez, es una de las personas que retiraron de la cárcel y la mataron junto con Tramontini - continuó López-. Fue el 20 de agosto de 1976. Los fusilaron e hicieron aparecer como que hubo un intento de fuga. Yo tengo aquí una fotocopia de lo que salió en La Voz del Interior el 21 de agosto de 1976, que reproduce un comunicado del Ejército", sostuvo, y aseguró que "nadie reconoció el cuerpo de Liliana porque estuvo a cajón cerrado", cuando le preguntaron respecto a la identificación del cuerpo de su compañera que pasó sus últimas horas en una celda de aislamiento castigada por hacer muñequitos de pan.
Como el caso de los ex presos que hasta el momento testimoniaron, López confirmó los detalles de cuando el cabo Miguel Pérez le disparó en la cara a Raúl Paco Bauducco. También responsabilizó al teniente Gustavo Alsina por el estaqueamiento y muerte del médico santiagueño José Moukarzel. "Alsina era un torturador y asesino en la cárcel (UP1)", dijo López al referirse a la conducta "violenta" del militar que se encuentra entre los imputados.
Durante los primeros días del secuestro, López estuvo en el Departamento de Informaciones Policiales (D2) y en ese lugar identificó como torturadores a los policías Miguel Gómez, Calixto Flores y Pedro Telleldín. Incluso dijo que los dos primeros participaron del operativo cuando fue secuestrado.
"Uno, cuando piensa el tiempo transcurrido, lo ve como algo irreal, porque no puede creer lo que pasó", expresó.
En este juicio se trata de establecer la responsabilidad que tuvieron los imputados sobre el asesinato de 31 presos políticos alojados en la UP1 de la ciudad de Córdoba, simulando situaciones de fuga para justificar las ejecuciones.

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