El cardenal Jorge Bergoglio podría ser citado a declarar como testigo en el juicio por los crímenes cometidos en la ESMA, si prospera el pedido que hizo ayer el abogado querellante Luís Zamora ante el Tribunal Oral Federal Nº 5. El letrado solicitó ese testimonio luego de la audiencia en que María Elena Funes relató el secuestro de los curas Francisco Jalics y Orlando Yorio.Luís Zamora, el abogado querellante, reclamó la citación del religioso luego de que una testigo lo mencionara en su declaración. Lo acusó de haber entregado a los sacerdotes porque se negaban a dejar su trabajo en las villas.
Se trata del caso de dos sacerdotes, cuyo superior era el actual jefe de la Iglesia católica argentina, quienes fueron, en mayo de 1976, secuestrados, interrogados, torturados, para luego ser liberados cinco meses más tarde. Los dos, con el paso del tiempo, terminaron culpando al cardenal Bergoglio por haberlos entregado.
La primera denuncia que hubo sobre el tema la hizo Emilio Mignone, fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, y cuya hija catequista Mónica está desaparecida, en su libro Iglesia y dictadura, publicado en 1986. Esa misma investigación fue ampliada con documentación pública, hasta entonces secreta, por Horacio Verbitsky en El silencio, un libro que se imprimió en 2005.
En el texto, el periodista destruye, con el aporte de una nota archivada de la Dirección de Culto de la Cancillería, el argumento del cardenal Bergoglio, que siempre aseguró que había protegido a los dos religiosos y que hizo gestiones para que fueran liberados. Las pruebas recogidas precisan que Bergoglio los señaló por haber desobedecido a la Compañía de Jesús y tener contactos con guerrilleros. Una conducta que volvió a repetir en 1979 ante autoridades de la Cancillería. Ayer, María Elena Funes volvió a apuntar a la responsabilidad del ahora cardenal por la dentención de los jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio, cuando hacían trabajos sociales en una villa del Bajo Flores.
Funes especuló con que, a su entender por cuestiones “ideológicas”, Bergoglio les habría quitado la licencia, y dijo que “una semana después fueron secuestrados” durante un gigantesco operativo, y luego trasladados a la ESMA. La testigo agregó que mantuvo un encuentro con el sacerdote Yorio, quien le explicó en ese momento: “Bergoglio nos está pidiendo que nos vayamos de la villa y nosotros queremos seguir trabajando con los más pobres”. También dijo que antes de que ambos sacerdotes fueran secuestrados, Bergoglio le envió una nota al por entonces obispo de Morón, Miguel Raspanti, advirtiéndole que los dos frailes jesuitas eran “algo así como malísimos” y que “estas dos personas no deberían ser aceptadas” en la diócesis, razón por la que no fueron admitidos. Funes trabajaba junto con los religiosos y un grupo de compañeros de catequesis.
Yorio se retiró luego del episodio de los jesuitas y pasó a desempeñarse en la diócesis de Quilmes junto al fallecido obispo Jorge Novak, en tanto Jalics vive en Italia y en un libro de 1999 reiteró sus críticas al proceder de Bergoglio.
Fuente: Tiempo Argentino
